
Nunca he sido una estudiosa del sueño (ni de nada jajaja) pero por lo (poco o mucho) q conozco "sus" costumbres, me arriesgaria a decir q los españoles somos los europeos q mas dormimos... y por contra, finlandeses y noruegos los mas madrugadores. Y por mas q un aeropuerto espabile y saque lo mas interior, y a veces peor, d uno mismo, las caras d unos y otros en el embarque son taaaaan diferentes...
Comienza bien temprano una nueva jornada despues de repartir "goddag" a diestro y siniestro pese a q el sol apenas ha despuntado aun... para seguir con el trabajo d "correveydile" y el doloroso ritual de peticiones y preguntas varias: q si una manta, q si una foto, q si una cuna, q donde pongo esta bolsa, q si puedo ir ya al baño, q si un vaso d agua, q si podre entrar en cabina... q si..., q si..., q si..., es el fragor del embarque: el momento mas temido.
Afortunadamente poco a poco, este desbarajuste incial va tomando forma de cabina d avion: la gente sentada y los pasillos mucho menos concurridos... cuando una mujer de unos 50 años, muy bien vestida y educada me pide el enesimo vaso d agua del momento:
- "me duele mucho la cabeza.." -me dice y puedo ver en su mano un sobrecito q intuyo sera espidifen o algo parecido-
- "por supuesto... Ahora mismo se lo traigo..." -y le llevo uno d esos d plastico repletito d "Fuente primavera"-
No ha transcurrido mucho tiempo desde entonces cuando asegurando cabina para el despegue le retiro el vaso y cierro su mesita plegable... continuo "mi ronda" con el d la mano, cuando caigo en la cuenta de q en el interior del mismo hay... un benjamin de Vikingfjord vacio!!!. "No esta mal... el postre para una aspirina"... pienso... mientras continuo con el trabajo asignado. El tiempo pasa, despegamos en hora y al poco rato d levantarme por primera vez de mi jumpseat en este vuelo, vuelvo a retirarla otra botellita vacia d vodka. Lo hago con toda naturalidad y le pregunto si necesita algo mas: "Nei takk" -me contesta con una sonrisa-... pero en el servicio d bar vuelve a pedir un vaso d agua... y una cerveza. No puedo evitar pensar en la posibilidad d q se vaya a meter otro espifiden y por mi cabeza pasa la terrible imagen de ambos espidifenes, en su estomago, flotando a la deriva entre el vodka y la cerveza. Cuando volvemos a pasar recogiendo latas vacias, botellas y "montañitas" varias, le retiro la suya vacia, su vaso d plastico y ya, sin sorpresa, el correspondiente benjamin dentro. Afortunadamente queda ya muy poco para llegar pero el ritmo q lleva empieza a no hacerme gracia y se lo comento al sobrecargo.
Por fin el maravilloso sol canario penetra por las ventanillas... vuelvo a mi "rutina" y ultimas comprobaciones asignadas: afortunadamente en este paseo ya no rescato "botellita"... seguramente porque la mujer esta dormida... Si ya lo manifiesta el dicho... por mas q hoy sea mas real este de "a pequeños males, grandes remedios"...
Comienza bien temprano una nueva jornada despues de repartir "goddag" a diestro y siniestro pese a q el sol apenas ha despuntado aun... para seguir con el trabajo d "correveydile" y el doloroso ritual de peticiones y preguntas varias: q si una manta, q si una foto, q si una cuna, q donde pongo esta bolsa, q si puedo ir ya al baño, q si un vaso d agua, q si podre entrar en cabina... q si..., q si..., q si..., es el fragor del embarque: el momento mas temido.
Afortunadamente poco a poco, este desbarajuste incial va tomando forma de cabina d avion: la gente sentada y los pasillos mucho menos concurridos... cuando una mujer de unos 50 años, muy bien vestida y educada me pide el enesimo vaso d agua del momento:
- "me duele mucho la cabeza.." -me dice y puedo ver en su mano un sobrecito q intuyo sera espidifen o algo parecido-
- "por supuesto... Ahora mismo se lo traigo..." -y le llevo uno d esos d plastico repletito d "Fuente primavera"-
No ha transcurrido mucho tiempo desde entonces cuando asegurando cabina para el despegue le retiro el vaso y cierro su mesita plegable... continuo "mi ronda" con el d la mano, cuando caigo en la cuenta de q en el interior del mismo hay... un benjamin de Vikingfjord vacio!!!. "No esta mal... el postre para una aspirina"... pienso... mientras continuo con el trabajo asignado. El tiempo pasa, despegamos en hora y al poco rato d levantarme por primera vez de mi jumpseat en este vuelo, vuelvo a retirarla otra botellita vacia d vodka. Lo hago con toda naturalidad y le pregunto si necesita algo mas: "Nei takk" -me contesta con una sonrisa-... pero en el servicio d bar vuelve a pedir un vaso d agua... y una cerveza. No puedo evitar pensar en la posibilidad d q se vaya a meter otro espifiden y por mi cabeza pasa la terrible imagen de ambos espidifenes, en su estomago, flotando a la deriva entre el vodka y la cerveza. Cuando volvemos a pasar recogiendo latas vacias, botellas y "montañitas" varias, le retiro la suya vacia, su vaso d plastico y ya, sin sorpresa, el correspondiente benjamin dentro. Afortunadamente queda ya muy poco para llegar pero el ritmo q lleva empieza a no hacerme gracia y se lo comento al sobrecargo.
Por fin el maravilloso sol canario penetra por las ventanillas... vuelvo a mi "rutina" y ultimas comprobaciones asignadas: afortunadamente en este paseo ya no rescato "botellita"... seguramente porque la mujer esta dormida... Si ya lo manifiesta el dicho... por mas q hoy sea mas real este de "a pequeños males, grandes remedios"...







