... incluso los buenos recuerdos
Me muero de ganas por escribir pero ando con tan poco tiempo...

En mis frecuentes y aburridos paseos por todos esos largos e impersonales pasillos, a menudo me sorprendo pensado que en el fondo las personas somos (nos comportamos) tambien como un aeropuerto (con piernas) para quienes nos rodean; y es que, en el fondo, actuan como cualquier pasajero con su billete de la mano esperando para subirse a un avion: muchos de ellos acceden a nuestras instalaciones (vidas), pero tan solo unos pocos regresan por segunda o tercera vez... en definitiva, la mayoria permanece entre nosotros el tiempo que dura su conexion con el siguiente vuelo: un dia, un verano, quiza dos... tal vez, incluso, durante varios cumpleaños pero al final, aun llevandose buenos recuerdos, terminaran corriendo para tomar cualquier avion cuya salida acaben de anunciar por megafonia con destino a "VayaUstedASaberDonde"; otros, los menos (afortunadamente) sufriran en sus carnes algun retraso o incidente y saldran de tus instalaciones en estampida: dando un portazo y despotricando de todo lo que tu terminal significa
Aquella tarde las palabras de James resonaron como musica celestial en mis oidos. Ni siquiera el sonido de la tele en la cocina mezclado con el inoportuno estornudo de la peque... ni su endemoniado acento, impidieron que pudiese comprender a que se referia con el orondo "NaiaGaRaFols" que acababa de pronunciar por su boca. Con la ilusion de una niña la noche de Reyes me meti en la cama temprano... hasta que a la mañana siguiente me desperto el olor a cafe de un rico desayuno; para entonces las ardillas ya correteaban por los arboles del jardin: ainsss las pequeñas cosas de la vida! jejeje. Mientras me duchaba, arreglaba y desayunaba, las dos "pequeñas" salian por un dia en compañia de su madre a esperar el tipico school-bus amarillo que las llevaria a clase. Conmigo la vida seria mas generosa pues, a priori, el dia se intuia genial: el viaje bastante mas corto que a las islas pero sobre todo, y siendo solo tres, mucho mas confortable. Nada de esquisiteces ni pantagruelicos desayunos: nada de gofres, chocolate, beicon ni salchichas... tan solo una taza de cafe recien molido, caliente y una tostada entraria en mi estomago aquella mañana; poco para ellos, pero mas que suficiente para mi.