
Conste que he dormido bien; ni siquiera el desbarajuste horario de este ultimo mes ha podido conmigo. El aroma a vacaciones ya es intenso y me acompañara durante los proximos 15 dias. Por fin las 24 horas del dia seran completamente mias: despues de practicamente un año, la bolsa de viaje por fin en el armario; nada de estar pendiente del reloj... y lo q es mejor: quitarme el maldito telefono del cuello y olvidarme de el; tanto que si no fuese por mis circunstancias (mas bien las de mi madre), desde hace ya unas horas estaria apagado. No estare mucho tiempo por aqui: la casita, Madrid, Almeria, y tal vez Malaga y Paris me esperan... si: demasiados lugares para tan poco tiempo asi q veremos al final en que queda; pero sobre todo espero descansar pues no tardando mucho, despues de la vuelta, volvera el destierro en HEL. Asi pues este año, a diferencia del pasado, el primer dia de vacaciones lo esta siendo tambien de descanso: he dormido casi 10 horas, me he relajado leyendo blogs, he comido poco y ligero, me eche la siesta, me estoy tomado una cerveza y me acostare temprano despues de beberme un cubata; pero para redondear el dia me apetecia escribir algo... lo peor es q no sabia muy bien el que, pues estos ultimos dias no han destacado, precisamente, por ser interesantes: mucho Centro-Europa pero pocas novedades; tan es asi que la libreta llega tal y como se fue. Asi que itentare contaros un cuento... y como no tengo ni idea de por donde empezar, pues me aprovechare de mis experiencias y de los trabajos que he tenido para dar contenido al mismo... eso si, con mucho cuento!!.
Basicamente mi vida laboral ha estado dedicada al mundo de la pornografia (digo de la aviacion) pero como ya he contado alguna vez en algun q otro post tambien he tenido otras profesiones ademas de la de azafata, como dependienta, camarera de piso y en ocasiones puntuales la de profesora (suplente) de actividades dirigidas. Asi q alla va el cuento... con moraleja
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... El avion estaba en remoto y en el interior del mismo aun reinaba la calma: el personal de limpieza, algunos con mascarilla, hacia rato que ya lo habian abandonado. Una atmosfera tranquila, tan solo rota por ese pequeño silbido del APU y el trajin de los trolley. En ese "idilico" ambiente, y bajo un sol de justicia, hasta tres jardineras comenzaron a vomitar gente de toda clase y condicion. El sol, y mas aun, aquellas empinadas escaleras metalicas que daban acceso a la nave terminaron por hacer jadear y gruñir a aquel grueso hombre. Una simpatica azafata de pelo rizado le regalo una sonrisa y unas palabras de bienvenida que apenas pudieron ser correspondidas debido a la propia asfixia del corpulento ejecutivo. Pegando bufidos y torpes traspies avanzo por el enmoquetado pasillo para sentarse en un asiento central de la zona de cola. Entre tanto, los demas compañeros circunstanciales iban ocupando sus sitios... Enfrascado en sus papeles, el hombre hubo de alzar la mirada al percatarse de un fantastico perfume floral que estaba inundando sus fosas nasales: alli se encontro con el rostro de una preciosa mujer con una tarjeta de embarque de la mano:
-"me permite pasar??. Mi asiento es el de ventanilla".
Echado hacia atras todo lo que su complexion le permitia, observaba con admiracion los agiles movimientos que la guapa mujer hubo de realizar para superarle y alcanzar su sitio. Vestia unos vaqueros muy ajustados que conseguian realzar una bonita figura esculpida, seguramente, a golpe de gimnasio: por su cabeza planeo su atractiva vecina, profesora de aerobic. Con todo, la respiracion del rollizo ejecutivo se agito al maximo depues de sentir aquellas firmes nalgas rozando sus orondas rodillas.
- "disculpeme. Cada vez hacen estos aviones mas pequeños"
Casi al mismo tiempo que esto sucedia, en los asientos adyacentes, un pequeño grupo de dependientes de una conocida tienda de ropa se acomodaban para lo que iba a ser un viaje regalo por haber superado el objetivo de ventas. De todos ellos, en el asiento mas cercano al del hombre, una joven y elegante chica ataviada de escueta minifalda, se afanaba por estirarse para poder colocar su bolso en los compartimentos superiores. Entre esta "visiones" y las miradas lujuriosas de la supuesta profesora de aerobic el hombre no paraba de secarse, con un pañuelo naranja, las gotas de sudor que resbalaban por sus patillas, cuello y... rostro.
Tras el despegue, la mujer de ventanilla abrio el amplio e incomodo periodico con que habia sido "obsequiada" por la tripulacion, cubriendo con una parte del mismo las rechonchas piernas del hombre de negocios que, aun, parecia encontrarse en estado de shock. De repente una suave mano se movio bajo el... sobre su bragueta. El hombre estaba petrificado y su almidonada camisa azul daba buena cuenta de ello... trago saliva y lanzo una intranquila mirada hacia todos los lados cuando aprecio que aquella mano comenzaba a reptar por el interior de su pantalon iniciando un acompasado vaiven. Tan solo fueron unos segundos lo que aquello duro... cuando se levanto y, torpemente, se dirigio al aseo. Al regresar, la atrevida mujer le estaba obsequiando con una picara sonrisa mientras le señalaba algo que habia dejado sobre el sudado asiento: una tarjeta... un telefono... y una direccion... que el cardiaco e incredulo aprendiz de Don Juan cogio... y creyendose otra cosa... gimio al leer...
Agencia de relax PICHONES VOLADORES
- diga NO al estres mientras vuele-
Muestra gratuita y presupuestos sin compromiso: Tenemos tarifas especiales para grupos...
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moraleja... y es que las cosas no siempre son lo que parecen...Basicamente mi vida laboral ha estado dedicada al mundo de la pornografia (digo de la aviacion) pero como ya he contado alguna vez en algun q otro post tambien he tenido otras profesiones ademas de la de azafata, como dependienta, camarera de piso y en ocasiones puntuales la de profesora (suplente) de actividades dirigidas. Asi q alla va el cuento... con moraleja
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... El avion estaba en remoto y en el interior del mismo aun reinaba la calma: el personal de limpieza, algunos con mascarilla, hacia rato que ya lo habian abandonado. Una atmosfera tranquila, tan solo rota por ese pequeño silbido del APU y el trajin de los trolley. En ese "idilico" ambiente, y bajo un sol de justicia, hasta tres jardineras comenzaron a vomitar gente de toda clase y condicion. El sol, y mas aun, aquellas empinadas escaleras metalicas que daban acceso a la nave terminaron por hacer jadear y gruñir a aquel grueso hombre. Una simpatica azafata de pelo rizado le regalo una sonrisa y unas palabras de bienvenida que apenas pudieron ser correspondidas debido a la propia asfixia del corpulento ejecutivo. Pegando bufidos y torpes traspies avanzo por el enmoquetado pasillo para sentarse en un asiento central de la zona de cola. Entre tanto, los demas compañeros circunstanciales iban ocupando sus sitios... Enfrascado en sus papeles, el hombre hubo de alzar la mirada al percatarse de un fantastico perfume floral que estaba inundando sus fosas nasales: alli se encontro con el rostro de una preciosa mujer con una tarjeta de embarque de la mano:
-"me permite pasar??. Mi asiento es el de ventanilla".
Echado hacia atras todo lo que su complexion le permitia, observaba con admiracion los agiles movimientos que la guapa mujer hubo de realizar para superarle y alcanzar su sitio. Vestia unos vaqueros muy ajustados que conseguian realzar una bonita figura esculpida, seguramente, a golpe de gimnasio: por su cabeza planeo su atractiva vecina, profesora de aerobic. Con todo, la respiracion del rollizo ejecutivo se agito al maximo depues de sentir aquellas firmes nalgas rozando sus orondas rodillas.
- "disculpeme. Cada vez hacen estos aviones mas pequeños"
Casi al mismo tiempo que esto sucedia, en los asientos adyacentes, un pequeño grupo de dependientes de una conocida tienda de ropa se acomodaban para lo que iba a ser un viaje regalo por haber superado el objetivo de ventas. De todos ellos, en el asiento mas cercano al del hombre, una joven y elegante chica ataviada de escueta minifalda, se afanaba por estirarse para poder colocar su bolso en los compartimentos superiores. Entre esta "visiones" y las miradas lujuriosas de la supuesta profesora de aerobic el hombre no paraba de secarse, con un pañuelo naranja, las gotas de sudor que resbalaban por sus patillas, cuello y... rostro.
Tras el despegue, la mujer de ventanilla abrio el amplio e incomodo periodico con que habia sido "obsequiada" por la tripulacion, cubriendo con una parte del mismo las rechonchas piernas del hombre de negocios que, aun, parecia encontrarse en estado de shock. De repente una suave mano se movio bajo el... sobre su bragueta. El hombre estaba petrificado y su almidonada camisa azul daba buena cuenta de ello... trago saliva y lanzo una intranquila mirada hacia todos los lados cuando aprecio que aquella mano comenzaba a reptar por el interior de su pantalon iniciando un acompasado vaiven. Tan solo fueron unos segundos lo que aquello duro... cuando se levanto y, torpemente, se dirigio al aseo. Al regresar, la atrevida mujer le estaba obsequiando con una picara sonrisa mientras le señalaba algo que habia dejado sobre el sudado asiento: una tarjeta... un telefono... y una direccion... que el cardiaco e incredulo aprendiz de Don Juan cogio... y creyendose otra cosa... gimio al leer...
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