
Atraveso el angosto pasillo de metal y cruzo la puerta del avion cabizbaja, con la mirada perdida. Musito un "hola" apenas inteligible para los oidos de Sandra, la simpatica azafata de pelo rizado que, con una sonrisa, le daba la bienvenida al vuelo. Vanessa siquiera reacciono al gesto y fue directa al pasillo hasta su asiento, el 9A: alli subio su bolsa, se sento, abrocho el cinturon y desconecto de ese otro mundo interior atraves de la ventanilla... tal vez, con un unico pensamiento en su cabeza.
El embarque se alargaba, los pasajeros llegaban casi de uno en uno y Sandra se iba desesperando cada vez mas: aun quedaban otros dos vuelos ese mismo dia... mucho trabajo por hacer y un retraso desde el principio no era nada q le agradase. Pese a todo, hasta en dos ocasiones Sandra observo a Vanessa: inmovil, tremendamente apesadumbrada y ausente... supuso q ni un terremoto la habria sacado de ese estado catatonico, pero continuo con su trabajo. Por fin las puertas se cerraron y el avion comenzo a retroceder mientras la tripulacion comenzaba con la demostracion de seguridad: mascarillas, cinturones... pero justo cuando Sandra se acababa de colocar el chaleco amarillo, en una furtiva mirada, la vio llorar... llorar tan desconsoladamente que le sobresalto...
- "Se encuentra bien?" - le pregunto la azafata poco despues del despegue -
Sin volver la vista... sin retirar la mirada del infinito, y con nula conviccion, Vanessa realizo un timido gesto afirmativo con su cabeza. Sandra se quedo con ganas de sentarse a su lado y hablar con ella: no parecia algo facil de entender... pero comprendio que debia continuar con su trabajo. No tardo en volver a la fila 9: alli seguia Vanessa, llorando amargamente mientras su mirada seguia perdida por el "cristal" de la ventanilla, con un kleenex empapado y arrugado en su mano. Sin decir mas, la azafata se dirigio al galley y regreso con un vaso de agua y unos cuantos pañuelos q le ofrecio:
- "disculpe: tenga por favor..." le dijo con la mejor sonrisa q pudo sacar de dentro
Sorprendida, fue entonces cuando por primera vez la chica separo el rostro de la ventana y secandose con su puño izquierdo las lagrimas, miro hacia el pasillo encontrandose, en su camino, los extrañados ojos de Sandra
Lo cogio todo:
- "... muchas gracias... lo siento..." dijo casi tartamudeando y dejando al descubierto dos ojos.... testigos, sin lugar a dudas, de una pena mayuscula
- "No se preocupe... todos lloramos de vez en cuando" y entonces Vanessa sonrio sin ganas...
- "Si... supongo que si"
No mucho tiempo despues, el vuelo aterrizaba en Madrid... y mientras todo el mundo se agolpaba en el pasillo, Vanessa continuaba sentada, inerte... mirando por la ventanilla. Un hombre bajo su equipaje , dejandolo sobre el asiento de al lado y... hasta q apenas quedaba nadie dentro, no se levanto de su asiento para caminar, lentamente, y de nuevo sin ganas, tirando de esa pequeña maleta q, con semejante porte, se antojaba tan pesada que Sandra dudo muy seriamente si ayudarla.
Al llegar a la puerta Vanessa hizo un esfuerzo y consigio esbozar una timida sonrisa
- "Se encuentra mejor???" - se atrevio a decirle Sandra-
Se encogio de hombros mientras cerraba los ojos y tras un suspiro dijo
- "venia a ver a mi padre, gravemente enfermo, pero me llamaron antes de embarcar para decirme q acababa de morir... muchas gracias por todo... "
- "No sabe cuanto lo siento!!!!" dijo entrecortadamente la azafata ahogando un grito, y visiblemente afectada.
Avergonzada no fue capaz de pronunciar ninguna otra palabra durante los breves segundos que Vanessa la miro... tan solo fue capaz de reprimir alguna lagrima al reconocer y revivir, en primera persona, la angustia de esa mujer. Y asi, de nuevo, cabizbaja pero mucho mas tranquila y serena, la pasajera se alejo lentamente... mientras, Sandra (por poner un nombre), se quedo sufriendo mientras se agolpaban en su cabeza los recuerdos de aquel dia... de aquel momento... exactamente iguales, y tan solo separados por unos años, a los que Vanessa (por llamarla de alguna manera) se estaba enfrentando en ese mismo instante... y que con toda seguridad, al igual que ella, nunca podra olvidar.
Con estupor, se vio "Sandra", totalmente reflejada en el espejo de la vida... la otra cara de su misma moneda






