miércoles, 4 de junio de 2008

Cuentame - Capitulo III

Ya estaba el capitulo practiamente rodado asi q aprovecho el momento para ponerlo y, d paso, empujar hacia abajo las cosas q me averguenzan e intentar volver al domingo en cuanto a temas blog se refiere. Ojala disfruteis leyendolo tanto como yo recordandolo. Con el os abandono durante un par d dias:

A medida q Sara crecia su cabeza se iba llenando, cada vez, d mas y mas pajaros. Quiza uno d los mayores defectos q puede seguir teniendo es, precisamente, ese: q es demasiado soñadora. Habitualmente Sara tiene la cabeza en las nubes aunq sus pies permanezcan en la tierra; asi q una vez descartados los sueños d la musica o el baile y forjado suficientemente su atraccion por el mundo d la aviacion, Sara se planteo con muchisima ilusion la posibilidad d hacerse piloto. Pero su cabeza no parecia querer ver sus dos (grandes) limitaciones para tamaña empresa: su escaso habito d estudio: un bachiller raspado y sacado por los pelos (con mas empujones q meritos propios) y las parcas posibilidades economicas d una numerosa familia, ya bastante mermadas, por los estudios del resto d miembros quienes, en su totalidad, (salvo ella) estudiaron una carrera superior. Parecia evidente q a sus 18 años tenia q optar por algo y la hicieron ver q lo q ella queria no iba a ser posible. Total q, como luego hiciese en otras ocasiones, Sara se remonto y en lo q, probablemente fue su primera huida hacia delante, desaparecio durante algo mas d un año d su casa; tiempo q dedico en Irlanda a perfeccionar el ingles y lugar donde conocio gente muy interesante y q, seguramente hoy, estaran triunfando por aquellos lares en materias muy diversas. Fue una epoca muy dura la d Cork aunq una experiencia tremendamente positiva. Comenzo, como otros muchos españoles, trabajando en el servicio d habitaciones d un hotel: durisimo trabajo, sobre todo los fines d semana pero una vez mas, Sara tuvo suerte y cuando aun no habian transcurrido 6 meses desde su llegada, consiguio una plaza vacante d "conference porter" en el mismo establecimiento; es decir, se encargaba d atender el bar en las bodas, las salas d conferencia y las maletas d los clientes, entre otras cosas... Vamos: todo un lujo d trabajo al lado del d camarera d piso... sobre todo por las propinas.

A su regreso a españa Sara volvio a dedicarse en cuerpo y alma a aquello q habia interrumpido durante todo ese tiempo d ausencia y q, practicamente, acababa d descubrir: el aerobic. A ello estaba dedicada en cuerpo y mente cuando alguien del gimnasio la ofrece un trabajo d dependienta en una tienda d ropa q, ya entonces, era importante pero q hoy es casi un imperio... y q suena como su propio nombre ... pronunciado por un andaluz. En aquella tienda d la calle Alcala d Madrid es donde Sara comenzo a apreciar y a disfrutar el trato con el publico. D esa epoca guarda un gratisimo recuerdo: la verdad es q, en el fondo, es una mujer afortunada porque alla por donde paso coincidio siempre con gente maravillosa, a quienes solo por conocer, merecio la pena vivir esa experiencia. No llevaba mucho tiempo alli trabajando cuando su padre la convencio para q hiciese el curso d (entonces) auxilar d vuelo, en una compañia aerea. Fue una decision muy dificil d aceptar por su parte, pues ella deseaba volar mas alto; mucho mas... pero en su atolondrada cabeza no cabia la idea d q, tal vez, nunca se habia esforzado lo suficiente como para poder tener tantas pretensiones. Con bastantes dudas y poca gana, Sara acabo cediendo y despues d abandonar su querido trabajo d dependienta, se presento a realizar aquel curso q, a la vista del presente, seria el impulso definitivo para encauzar su vida profesional. Alli conocio a gente estupenda. Alli conocio al q, hoy por hoy, es su mejor amigo y confidente y alli fue donde, realmente, Sara comenzo a madurar... Tras finalizarlo tuvieron q transcurrir aun unos cuantos años muy duros d "balsera", alternando contratos temporales cortos d jornadas interminables, con temporadas en tierra largas q ella, como siempre, aprovechaba para gastar zapatilla en la tarima del gimnasio.

Con el tiempo, Sara aprendio a disfrutar con su trabajo y los nubarrones profesionales dieron paso a dias doleados y despejados. Todo comenzaba a ir saliendo a pedir d boca en el aspecto profesional, pq en el sentimental... aun hoy, sigue dando muchos, demasiados, tumbos... pero esto lo trataremos en sucesivos capitulos...




... to be continued ...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Solo unos cuantos años de balsera?: ¡Pero si aún sigues!.
Un besazo wapa

SaRiTiSiMa dijo...

Pues el caso es q en el fondo tienes razon capullo!!
un besazo

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