
Hoy esta siendo un dia raro: de esos en los q no haces mas q pensar en hechos pasados y no consigo distraerme d ellos. Supongo q algo tendra q ver la llamada d mi madre, de ayer, para recordarme q el sabado dan en mi querida ermita d San Antonio d la Florida una misa por mi padre. Lo se: no hace falta q me recuerden en q fechas estamos si es lo q pretenden... "es obvio q no podre ir... no mama??". "te acuerdas?? muy a mi pesar, no vivo alli!!". Tal vez por esto sera q hoy retomo este post, arrinconado en el borrador durante todo un año... pero es q, por aquel entonces, mi mundo virtual era diferente al d ahora, los hilos q movian al hada eran otros y en su cabeza no cabian demasiadas cosas: un solo proposito q madurar... pero demasiado poco tiempo... para mucho q reflexionar y sopesar.
Por eso, entonces, este post no vio la luz... y es q hoy hace cinco años q mire a mi padre a los ojos por ultima vez. Llevaba ingresado un mes muy grave a causa d una EPOC q, ironicamente, en los ultimos dias parecia haber mejorado consiguiendo sustituir aquella terrible mascarilla q le insuflaba oxigeno... pero le abrasaba la boca... por unas "inocentes" gafas nasales. Aquella madrugada del 5 de marzo del año 2004 comenzo subitamente a ahogarse y expulsar flemas: fueron varias horas d subidas y bajadas para hacer pruebas y mas pruebas q no servirian d nada. Hasta q al regreso d una d ellas, un auxiliar con gesto sobrio le quito su alianza y nos la dio para q la guardaramos: aquel fue el mensaje mas nitido q hasta entonces habia recibido d q era cuestion d muy muy muy poco tiempo... como asi fue. Mi padre fue un trabajador nato, una persona honrada muy enamorada d su trabajo pero sobre todo... d su familia. Incluso en ese ultimo dia, con aquel diabolico ruido de fondo q provenia de nuevo d la mascarilla d oxigeno q inutilmente trataba d insuflarle vida, sus pequeños ojos marrones brillaban cuando cualquiera d nosotros entraba por turnos en la habitacion para sentarse a su lado a cogerle d una mano q a duras penas, ya entonces, era capaz d apretar.
La nostalgia me asalta cuando recuerdo todos esos maravillosos momentos con el: los fines d semana en Avila, las tardes d campo en el "charco del cura", aquellas escapadas furtivas a las pistas del aeropuerto los domingos por la mañana q tan poco le gustaban a mama, las conversaciones d la sobremesa, las partidas al King... Imposible d olvidar su entusiasmo, su cariño conmigo en cualquier circunstancia, su rostro... exultante d felicidad, aquel dia... q gane las alas. Un lujo haber sido testigo d este... pere tambien de aquellos otros... tragicos momentos: tan humanos como contrapuestos, todos tan intensos como imprescindibles... pero orgullosa d haberlos vivido a su lado.
Disfrutaba al maximo cada dia q llegaba a casa y veia a sus hijos estudiar o jugar o ver la tele: disfrutaba cada minuto con nosotros, haciendonos mil y una preguntas, contandonos historias, participando activamente en cualquier algarabia... muchas veces... con el disgusto d mi madre. Me enseño a disfrutar d tantas y tantas cosas: de la musica, de las tormentas en casa, del campo, d la comida, d todas esas pequeñas cosas con q la vida nos obsequia pero sobre todo... me enseño a disfrutar d mi trabajo por el q el parecia sentir mucho mas apego... q yo misma.
Soy consciente d q le di muchos disgustos, d q no le demostre demasiado, de q no le proporcione todo aquello q el habia soñado para mi, pero estoy segura d q murio sabiendo cuanto le queria... y todavia le quiero... pues aun hoy sigue asomando alguna lagrima a la mejilla cuando, en ocasiones, recuerdo su rostro, su sonrisa, su voz, sus consejos, sus bromas... cuando revivo momentos en aquellos lugares q tanto significaron y siguen significando en mi vida. Siempre le extraño... siempre tengo un recuerdo para el... pero hoy mas q nunca... pese a q siento vacio ese hueco q me dejo y q nada ni nadie podra llenar nunca. De todas formas estoy contenta y acostumbrada a estos sentimientos y por eso hoy, aunq cueste un poco mas, solo quiero sonreir: tanto o mas q cualquier otro dia... para q, este donde este, vea q hizo bien en confiar en mi y q ese proyecto de vida q me inculco, en el q tanto empeño puso e incondicional ayuda me brindo... pero q su muerte le impidio ver en pleno apogeo... es hoy una realidad.
Por eso, entonces, este post no vio la luz... y es q hoy hace cinco años q mire a mi padre a los ojos por ultima vez. Llevaba ingresado un mes muy grave a causa d una EPOC q, ironicamente, en los ultimos dias parecia haber mejorado consiguiendo sustituir aquella terrible mascarilla q le insuflaba oxigeno... pero le abrasaba la boca... por unas "inocentes" gafas nasales. Aquella madrugada del 5 de marzo del año 2004 comenzo subitamente a ahogarse y expulsar flemas: fueron varias horas d subidas y bajadas para hacer pruebas y mas pruebas q no servirian d nada. Hasta q al regreso d una d ellas, un auxiliar con gesto sobrio le quito su alianza y nos la dio para q la guardaramos: aquel fue el mensaje mas nitido q hasta entonces habia recibido d q era cuestion d muy muy muy poco tiempo... como asi fue. Mi padre fue un trabajador nato, una persona honrada muy enamorada d su trabajo pero sobre todo... d su familia. Incluso en ese ultimo dia, con aquel diabolico ruido de fondo q provenia de nuevo d la mascarilla d oxigeno q inutilmente trataba d insuflarle vida, sus pequeños ojos marrones brillaban cuando cualquiera d nosotros entraba por turnos en la habitacion para sentarse a su lado a cogerle d una mano q a duras penas, ya entonces, era capaz d apretar.
La nostalgia me asalta cuando recuerdo todos esos maravillosos momentos con el: los fines d semana en Avila, las tardes d campo en el "charco del cura", aquellas escapadas furtivas a las pistas del aeropuerto los domingos por la mañana q tan poco le gustaban a mama, las conversaciones d la sobremesa, las partidas al King... Imposible d olvidar su entusiasmo, su cariño conmigo en cualquier circunstancia, su rostro... exultante d felicidad, aquel dia... q gane las alas. Un lujo haber sido testigo d este... pere tambien de aquellos otros... tragicos momentos: tan humanos como contrapuestos, todos tan intensos como imprescindibles... pero orgullosa d haberlos vivido a su lado.
Disfrutaba al maximo cada dia q llegaba a casa y veia a sus hijos estudiar o jugar o ver la tele: disfrutaba cada minuto con nosotros, haciendonos mil y una preguntas, contandonos historias, participando activamente en cualquier algarabia... muchas veces... con el disgusto d mi madre. Me enseño a disfrutar d tantas y tantas cosas: de la musica, de las tormentas en casa, del campo, d la comida, d todas esas pequeñas cosas con q la vida nos obsequia pero sobre todo... me enseño a disfrutar d mi trabajo por el q el parecia sentir mucho mas apego... q yo misma.
Soy consciente d q le di muchos disgustos, d q no le demostre demasiado, de q no le proporcione todo aquello q el habia soñado para mi, pero estoy segura d q murio sabiendo cuanto le queria... y todavia le quiero... pues aun hoy sigue asomando alguna lagrima a la mejilla cuando, en ocasiones, recuerdo su rostro, su sonrisa, su voz, sus consejos, sus bromas... cuando revivo momentos en aquellos lugares q tanto significaron y siguen significando en mi vida. Siempre le extraño... siempre tengo un recuerdo para el... pero hoy mas q nunca... pese a q siento vacio ese hueco q me dejo y q nada ni nadie podra llenar nunca. De todas formas estoy contenta y acostumbrada a estos sentimientos y por eso hoy, aunq cueste un poco mas, solo quiero sonreir: tanto o mas q cualquier otro dia... para q, este donde este, vea q hizo bien en confiar en mi y q ese proyecto de vida q me inculco, en el q tanto empeño puso e incondicional ayuda me brindo... pero q su muerte le impidio ver en pleno apogeo... es hoy una realidad.
Me voy vistiendo pq hoy vamos a tener suerte pues, aunq no nos veamos, al menos esta tarde tambien podremos estar un poco mas "cerca" y volvere a tener la ocasion d rememorar "nuestras escapadas" y aperitivos q despues echabamos en "las Moreras" mientras me repasabas todo cuanto habiamos visto... Un lustro sin disfrutarte, pero una vida para recordarte







