
Me apasiona volver a Malaga con buen tiempo, sin prisas, con la tranquilidad d poder despertarme con la melodia d Moby en lugar d sufrir las acongojantes y tempranas llamadas telefonicas d recepcion, con el placer d levantarme cuando lo hacen las personas, me hace feliz disponer d algo mas q los dos minutos d rigor para poder asomarme a la ventana del hotel y gozar contemplando este precioso lugar, la quietud d un mar q en estos momentos parece mas un lago: un hermoso y sugestivo dia q invita a apresurarse mas d lo normal en “la recogida” e intentar rascar algo de tiempo adicional para regalarte un pequeño paseo... por infimo q sea... hoy soy capaz, incluso, d perdonar el desayuno con tal d poder disfrutar d el, aunque afortunadamente dudo q sea necesario; es la ventaja d la temporada baja: no existe el jaleo del verano, esas colas para recoger la tostada, para servirte el zumo, las batallas campales por "cazar" un sitio en el ascensor (para q luego digan del overbooking) o las interminables esperas a q repongan el cafe. Como ademas mi desayuno es lo menos parecido a eso -a un desayuno- pues intuyo q en esta ocasion voy a tener suerte y aun dispondre d algo mas d tiempo para regalarme esa placida vueltecita... no importa el atrezzo... me da igual q no sea el mas apropiado... es mas: ni siquiera me preocupa q sea el mas inapropiado... eso es lo d menos. Lo unico q importa es q apetece, q lo necesito hoy mas q nunca... se q me va a recargar las pilas, q me va a relajar, a vaciar la cabeza d pensamientos, d imagenes, d palabras inapropiadas, d circunstancias, d sentimientos d culpabilidad... y me va a proporcionar tranquilidad, animo y sosiego q, espero, me haga ver las cosas desde otra perspectiva mas positiva.
El dia es luminoso a pesar d q aun es temprano: nada q ver con las ultimas veces. Un paseo muy agradable pese a q, supongo por la hora, apenas te cruzas con gente los cuales, sin excepcion, observan indiscretamente: unos corriendo, otros paseando distraidamente a algun perro; poco mas... pese a ser dia d descanso para la inmensa mayoria. Evitando en lo posible esas incomodas miradas, camino pensando q tal vez podia haber sido mas entretenido ir charlando con alguien, pero por lo q sea no ha surgido: te levantaste d aquella mesa e hiciste, a quienes habia, participes d tus intenciones... pero nadie se animo. Es igual: en cierto modo ya estas acostumbrada a la soledad. Asi pues aprovechas para recrearte con todo: con ese mar brillante y liso como un plato, con el sonido d sus pequeñas olas, con la vista puesta en esa playa d arena oscura y gruesa, en esas hamacas vacias q en otras epocas del año parecen echar humo. Me detengo: casi puedo notar como se me llena el espiritu en medio d este espectaculo q, no por natural, es menos precioso. Sin demasiado esfuerzo pienso q soy muy afortunada: tengo un trabajo q me encanta, q me permite disfrutar d estos pequeños momentos, la gente me aprecia y aunque este empezando el dia, hoy ya no queda "casi nada". Casi tengo ya un pie en casa... podria decir q soy capaz ya d escuchar hablar a la familia. Practicamente despues d un año vuelvo a ver a los mios, a disfrutar con sus risas... incluso con mis lloros cuando pueda abrazarlos... uno a uno... y q puedo decir: q siento felicidad; tanta felicidad q los ojos no son capaces d mantenerme esa mirada puesta en el infinito... y se cierran por un corto espacio d tiempo. Un familiar sonido sobre mi cabeza me hace volver a la realidad: es hora d regresar al hotel.
Abajo os presento a otra d mis futuras compañeras d nochevieja...
El dia es luminoso a pesar d q aun es temprano: nada q ver con las ultimas veces. Un paseo muy agradable pese a q, supongo por la hora, apenas te cruzas con gente los cuales, sin excepcion, observan indiscretamente: unos corriendo, otros paseando distraidamente a algun perro; poco mas... pese a ser dia d descanso para la inmensa mayoria. Evitando en lo posible esas incomodas miradas, camino pensando q tal vez podia haber sido mas entretenido ir charlando con alguien, pero por lo q sea no ha surgido: te levantaste d aquella mesa e hiciste, a quienes habia, participes d tus intenciones... pero nadie se animo. Es igual: en cierto modo ya estas acostumbrada a la soledad. Asi pues aprovechas para recrearte con todo: con ese mar brillante y liso como un plato, con el sonido d sus pequeñas olas, con la vista puesta en esa playa d arena oscura y gruesa, en esas hamacas vacias q en otras epocas del año parecen echar humo. Me detengo: casi puedo notar como se me llena el espiritu en medio d este espectaculo q, no por natural, es menos precioso. Sin demasiado esfuerzo pienso q soy muy afortunada: tengo un trabajo q me encanta, q me permite disfrutar d estos pequeños momentos, la gente me aprecia y aunque este empezando el dia, hoy ya no queda "casi nada". Casi tengo ya un pie en casa... podria decir q soy capaz ya d escuchar hablar a la familia. Practicamente despues d un año vuelvo a ver a los mios, a disfrutar con sus risas... incluso con mis lloros cuando pueda abrazarlos... uno a uno... y q puedo decir: q siento felicidad; tanta felicidad q los ojos no son capaces d mantenerme esa mirada puesta en el infinito... y se cierran por un corto espacio d tiempo. Un familiar sonido sobre mi cabeza me hace volver a la realidad: es hora d regresar al hotel.
Abajo os presento a otra d mis futuras compañeras d nochevieja...





